Mostrando entradas con la etiqueta articulos de prensa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta articulos de prensa. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de junio de 2015

PANORAMA entrevista a Jeannette Rodríguez (1.Julio 2015)



Antes que Gaby Spanic y Coraima Torres,  estaba ella.  Era el rostro  de exportación  en nuestras telenovelas, la diva, la más solicitada, la reina de la pantalla chica. Una celebridad que paralizó España, cautivó Italia y enamoró a cuanto país quiso. 

 Jeannette Rodríguez es y seguirá siendo “Cristal”;  aún 30 años después de su transmisión en Venezuela.  El aniversario amerita celebración, y ella lo hace con PANORAMA. Para estas fechas, en 1985, la caraqueña ya habitaba en la piel de Cristina  Expósito, la modelo que desfiló por las pasarelas del drama, del éxito y  de la popularidad, llevándola a la gloria. Sí, esta rubia de 54 años recién cumplidos, le dio la vuelta al mundo con su primer protagónico. Fue la antecesora  de “Kassandra” y  la Gaby Espino de los años 80.

Alejada de los reflectores, contesta desde Miami nuestra  la llamada  para revivir  la mejor época de su vida. Comienza  diciendo que  no hizo casting. La protagonización fue a dedo, pues era parte del contrato con RCTV. “Era artista exclusiva y no podía elegir, ni siquiera leí la historia,  confié en mis jefes”.

tocaba... Cuando la arropó la fama, ni cuenta se dio. “Era actriz y trabajaba en lo que amaba, así que no tuve tiempo para pensar en que era reconocida. Yo soy del pueblo, de la calle, vengo de a pie, me debo al público por ser una mujer de la televisión”. 
  
 —¿Qué le queda de “Cristal”? ¿la fama, el dinero o el recuerdo?
—Un poco de todo; no vivo de los recuerdos, pero siguen estando. La fama  es inevitable, fue parte de un trabajo que me llevó a muchos países. Y bueno, de dinero no me gusta hablar, pero mi carrera me  ha ayudado a mantenerme en estos años.

—No vive de los recuerdos, pero debe  tener frescos algunos momentos importantes de aquel “boom”...
—Sí, por supuesto. Tengo frescos varios episodios, por ejemplo, yo vivía metida en un estudio de televisión todo el día; llegué a pasar 16, 18, hasta 24 horas. A veces lo que grabábamos en la mañana era lo que salía a las 9:30 de la noche. Delia Fiallo enviaba los libretos por avión y había que correr para grabar de inmediato.

 —La fama le ocasionó muchos dolores de cabeza. ¿Cuáles fueron los analgésicos que la calmaron?
—La familia, el deporte, la buena lectura, los amigos y  mi fe en Dios porque  soy muy creyente, muy católica. Todo lo he dejado en manos del Señor. 

 —¿Se llegó a convertir en una diva inaccesible por culpa de la fama?
—Más que en una diva, me convertí en un producto.  He vivido momentos difíciles, porque así como me llegó la fama muy jovencita  también hubo gente abusadora que trató de aprovecharse, de hacerme daño, haciéndome  lejana, inaccesible,  pero rompí con todo eso. Ya nadie podrá abusar de mí,  nadie podrá utilizarme. Ahora  nada lo hago obligado, o  forzado.  

 —¿Qué le critica a la televisión?
—El exceso de historias  de narcotráfico. Los latinos no somos solamente eso, al contrario, somos muy apasionados, tenemos capacidad de trabajo, de lucha, somos muy alegres, divertidos, buenos. Por eso no estoy de acuerdo con mostrar tanto ese  sector que no es el que mejor nos deja parados.

 —¿Por qué se  alejó de  Venezuela?
—Me retiré por varios trabajos en el exterior. Luego me hice residente en Estados Unidos y después retomé mi carrera en España. Tenía planes para volver a Venezuela, pero cerraron RCTV.

 —¿Es decir que  algún día podría volver a nuestra novelas?
—¡Claro! Me encantaría regresar, ojalá sea pronto. Quiero un personaje bonito, que no tenga que ver  con política, que sea muy divertido; aunque no me desagrada una villana, de hecho, yo me formé haciendo el papel de mala.
 —Antes decía que era impulsiva, terca e intransigente. ¿Ha cambiado?
—(Risas).  ¡Ay Dios! Fui impulsiva, intransigente creo que no. Y bueno, la terquedad aún me persigue.

 —Dicen que es mejor estar sola que mal acompañada. ¿Es su caso?
—Definitivamente. Yo digo que también es hermoso saber estar con uno mismo; es muy importante amarse y respetarse como ser humano. La compañía es para compartir y pasarla bien, no para llenarse de energías negativas, ni para cambiar tu esencia. Por eso trato de estar rodeada de gente positiva, que me aporta algo, que  me enseñe. No me gustan  las críticas, los señalamientos.

 —Muchas mujeres sueñan con la maternidad. ¿Usted no?
—No, no fue mi prioridad, Me encantan los niños, quizás hubiese sido una mamá muy sobreprotectora, pero Dios sabe lo que hace. 

 —¿Entonces nunca se frustró por no haber tenido hijos?
—No.  Lo que pasó fue que nunca llegó la persona indicada. No soy de esas mujeres que solo piensan en tener un hijo para no estar sola. Hubiese sido muy  difícil responderle a un niño cuando me pregunte por su padre. Por eso no me arrepiento de mis decisiones.

(Entrevista de Nayib Canaán  para PANORAMA)

lunes, 29 de julio de 2013

Recordando… Artículos de prensa (38)



Siguiendo con nuestra sección, vamos a recordar hoy otro estupendo reportaje-entrevista de la revista italiana TELE BOLERO a comienzos del año 1990, cuando Jeannette Rodríguez llegaba a Italia con el equipo de rodaje de la telenovela Pobre Diabla.
“No ha sido soberbia lo que me llevó a decir no en dos ocasiones”



martes, 25 de junio de 2013

Recordando... Artículos de prensa (34)

Encontramos este artículo, con portada incluida, en la revista ARTÍSTICO del año 1987 que hará las delicias de los fans coleccionistas:



“LOS GRANDES DEL ‘86”





De la revista RONDA (1986) nos llega esta pequeña reseña de varios artistas entre los que encontramos a Jeannette Rodríguez y Carlos Mata:


Y para cerrar esta entrada una tierna fotografía de la pareja más emblemática de las telenovelas, Jeannette y Carlos:

domingo, 17 de febrero de 2013

ENTREVISTA: "El renacer de Jeannette Rodríguez"

Diario EL NACIONAL- Revista TODO EN DOMINGO




El renacer de Jeannette Rodríguez

La actriz Jeannette Rodríguez / Aníbal Mestre

 Serena en una bien asumida madurez, al mismo tiempo sigue siendo la eterna “Monona” que no para de mascar chicle. La actriz venezolana vive y hace teatro en Miami, pero no se olvida de Caracas. La eterna protagonista de Cristal, que asume con orgullo la etiqueta de ochentosa, asegura que estar en las tablas es como respirar

 

Está ahí frente a uno. La misma actriz de “Mi vida eres tú, y solamente tú” y el resto del falsete de Rudy La Scala. La que compartía el alquiler de un apartamentico de un Parque Central de entonces, de lo más futurista, con sus amigas Cerebrito e Inocencia. La de la chaquetica floreada con hombreras, el pantalón de lycra y diminuto strapless “sin más nada abajo”. La que uno toleraba que fuera sujeto de besuqueo de Carlos Mata, porque él parecía un buen tipo. La de los cacheticos que eran parte de una religión cuando uno, niño, creía que existían sentimientos puros. Casi tres décadas después está aquí, frente a uno, y si nos vamos a la clasificación simplista de que hay dos tipos de mujeres, aquellas que despiertan visiones obscenas y aquellas que sólo inspiran palabras bonitas, Jeannette Rodríguez sigue estando más cerca de una balada rock de Miguel Mateos que de una salsa erótica. O como se descompondría en gemidos el gran Rudy: “Yo daría lo que nunca di / por una noche junto a ti”.

De paso por Caracas, se presenta como ese mar manchado en tonalidades de contradicciones que refracta todo ser humano: señora solitaria y bella como una escultura que ha aceptado con serenidad el paso del tiempo. Pero como la madurez absoluta equivaldría a la inacción, la niña que nunca ha dejado de ser la “Monona” de sus comienzos en TV se asoma en el chicle que no permite descanso a los cachetes emblemáticos, en la pulsera de moneditas que queda registrada cual pandereta en el grabador de periodista, en el gesto nervioso de chequearse ante cada superficie que la refleja, en la sensación turbadora de poderío que le sigue concediendo una falda corta y unas sandalias de tacón alto y en el gesto quinceañero de su foto de perfil, en la cuenta de Twitter (@jeannetterodrig), universo donde se codea, preocupada por el país, con celebridades virtuales como Lucio Quincio y Diego Arria.

Y por allí empieza la conversación: ¿cuál sería su primer decreto si fuera electa Presidenta de la República? “Lo primero que yo haría es ponerle florecitas a todo el Parque del Este. Tenerlo hermoso. Cuando estoy en Caracas, voy todos los días al Parque del Este a caminar, es una manera que tengo también de ver lo que está pasando. El clima de Caracas, sus montañas, estas mañanas húmedas y frescas. Este valle es mágico. Eso no lo tenemos en todas partes del mundo. Hay que rescatarlo y mantenerlo bonito. ¡Verde con florecitas multicolores! Aquí hay muchas cosas por hacer. Es cuestión de organizarse, de dejar atrás rencillas, diferencias, unirse, aceptarse. Los seres humanos somos diferentes”.

Mi renacer. No ha querido momificarse haciendo telenovelas, como su postergada mamá en su orfandad en Cristal, Lupita Ferrer, ni tiene esa vocación de ser un titular perpetuo como María Conchita Alonso, y eso que tuvo una fugaz experiencia en un reality show español, La isla de los famosos. Vivió más de una década en Madrid y el año pasado, dice que para estar más pendiente de su mamá residenciada en Caracas, se mudó a Miami (es ciudadana estadounidense, y en Twitter se identifica como “venezolana-americana”), donde se ha reactivado en las tablas con obras de la trascendencia de El matrimonio de Bette y Boo.

Uno le dice la palabra teatro y enseña la piel de los brazos, que se le ha electrificado, y se desearía reencarnar en armiño para hacer cosquillitas en ellos. “Es renacer, es mi esencia. Mi formación se hizo en el teatro, en la Juana Sujo, independientemente de que hice modelaje, y todo lo demás, para lograr lo que yo quería a nivel económico. Después me fui al Lee Strasberg, ya con una carrera internacional. Cuando estoy en momentos claves de vida me refugio en mi esencia, para cargar pilas, para saber que estoy viva. El teatro ha sido para mí esa fuente de inspiración, de energía, de saber que mi talento está vivo, que todavía hay cosas que estoy por explorar. A mí el teatro todas las noches me sorprende, y eso no se consigue con un ‘cinco y acción’. Mis telenovelas van a quedar ahí de por vida. Pero no hay comparación. Hacer televisión es tomar agua, pero hacer teatro es respirar”.

Tiene propuestas para llevar sus obras a Panamá, y quien quita si pronto las vueltas de la vida la devolverán a un escenario venezolano. Admite, eso sí, que Miami no es la ciudad más cultural: “Las distancias son eternas y no tenemos un metro que nos lleve de un lugar a otro. No es el público que va a ir al teatro dos veces a la semana, sino a lo mejor una vez al mes. Pero van. Hay un movimiento multicultural. No hay nada más agradable que estar en escena con una compañera de Perú, otra de México o Nicaragua, o venezolanos que están trabajando allá como Gledys Ibarra o Henry Zakka. Eso te da vivencias”.

Se observa en una imagen con el look de la película Flashdance, medias de calentadores y todo, encaramada sobre una bicicleta, en los tiempos en que todo lo fitness se simplificaba a “hacer aerobics”. Es una foto que el entrevistador ha rescatado maliciosamente de los archivos en papel amarillento de El Nacional: “¿Qué veo en esa foto? ¡Ay! Mi lucha constante por querer ser alguien. Ahí tú ves a una persona, pues, impetuosa, muy enfocada a esa edad. Tenía 18, 19 ó 20 añitos. Te quieres comer el mundo y no sabes cómo. ¡Pero con unas ganas! Y eso hay que rescatarlo siempre. El hambre es lo que te hace llegar. Así hayas logrado muchas metas y económicamente estés estable, no vale de nada si no tienes por qué entusiasmarte en la vida. ¿Si volviese a nacer? Haría lo mismo, con los mismos tropiezos, y si vienen más, ¡vengan! Me tropiezo, bajo la cabeza, me caigo, pido perdón, y me vuelvo a levantar. Pero sigo siendo actriz”.

Soledad placentera. Sin complejos, se asume sola y sin hijos. “Hay instinto maternal. En mi caso, lo ha habido. No he tenido hijos, he podido tener cuatro o cinco, pero las circunstancias no me han llevado allá. Ahí, fíjate, soy bien convencional: siempre pensé que un hijo debe estar formado en el matrimonio, y mi carrera no me lo permitía. Decidí por donde irme y estoy feliz. ¿Que si veo un bebé y no me provoca protegerlo? ¡Claaaaro!  Pero no me ata la sociedad. Soy libre, soy la que decido por mi vida, no por lo que esté establecido. Nunca me vi como estas mujeres que dicen: ‘Voy a ser madre, porque si no, me quedo sola’. Me parece muy egoísta. En mi caso prevaleció desarrollarme artísticamente, profesionalmente. Luchar por unos ideales que no iban del lado de la maternidad”.

Y ofrece otra confesión: “No hay hombre para darle a ese hijo. Todavía. No ha llegado. Nunca es tarde. Quizás aparece el papá. También puedo adoptar. La vida te da tantos cambios, que nunca puedes saberlo. Estoy sola hoy, sí. Pero confieso que tengo amigos estupendos, unos caballeros divinos. Nunca me ha faltado la compañía masculina. No necesariamente en pareja, te estoy hablando en general. Y tengo buenos amigos: uno es más divertido que otro. Mira que sortaria o suertuda soy. Son diferentes. A veces me peleo con ellos, los mando a la porra, o los rescato de nuevo. Algunos vienen nuevos, otros son amigos del tiempo. A todos los quiero por igual. ¿Qué vamos a hacer? Aquí hay amor para todo el mundo”. Y uno siente ganas de imaginarse a sí mismo con corbata, perfume y la voz de Tinedo Guía, en un buen restaurante donde suena una canción de José José, o algo así.

Sin pensar mucho

¿Líquida, gaseosa o sólida?
 “Efervescente”.
¿Dulce, salada, ácida o amarga?
“Agridulce”.
¿Brad Pitt o Tom Cruise?
“Brad Pitt. Tiene un salvajito bonito”.
¿Té, café, Toddy o ninguno?
“Té. De jengibre, de canela, energizante o para dormir”.
¿De qué sabor es el chicle que masca?
“Primero, que no tenga azúcar. Me gustan los que se mastican y les sale un saborcito a fresa, a tutti frutti”.
¿Qué sintió al verse la primera cana?
“No piensas... Actúas. ¡Chácata! Me la arranqué”.
¿Qué se ve siempre en el espejo?:
“Las cejas, que estén en su puesto. La raíz: como me hago mechas, eso tiene que estar perfecto”.
¿Qué le robaría a un hombre?
“La despreocupación”.
¿Qué no falta en su mesa?
“Mis vitaminas, mi zumo de naranja. Mis quesos blancos, con moderación. Un buen vino. Una buena compañía”.
 Icono ochentoso
“A lo mejor me he convertido en un icono ochentoso. El término ‘ochentoso’ a mí me causa gracia. Esa época de Cristal, de las chaquetas con hombreras, todos aquellos colores, esos aretes muy largos que ahora se vuelven a llevar de nuevo… esa época la disfrute muchísimo. Y a mí me encanta que todo eso vuelva. Todo lo que se recuerda es porque despierta nostalgia. Quiere decir que funcionó. No que es objeto de burla, sino algo que la gente añora, que quiere volver a ver, a disfrutar. Y sí. Tuve la suerte de conocerlo de primera mano”.
El hombre más guapo...
“A mí no me conquista cualquier hombre, por guapo que sea. Lo tengo que escuchar. A mí me tienen que hablar bonito y no golpeado. Decir las cosas que en mi mente yo sienta que me hagan despertar, crecer, sentir. ¿Hombres guapos? Hay montones. Vas a un gimnasio y ves un hombre espectacular. Ves a un modelo en una publicidad. ¿Qué haces con eso? Nada. Yo soy muy mental. Lo mío entra por el pensamiento, por el sonido, por ahí empiezo yo a vibrar como ser humano, a interesarme. Si no, no pasa nada”.
Yo en el liceo
“¡Imagínate! Yo en el Gustavo Herrera era muy malandra. Al mismo tiempo era soprano en la Escuela Naval, además de reina de la Escuela. Practicaba natación, que era el deporte mío, y estaba en el teatro. Me estaba inclinando siempre a las humanidades. ¡Yo pedía cola también! Ahora no se puede pedir cola en Caracas, pero antes se podía. ¡Y te la daban! Fue una época muy simpática, pero la quemé muy rápido. Enseguida me metí en el Miss Venezuela (Jeannette Josefina Rodríguez Delgado llevó la banda de Miss Trujillo 1979, pero no figuró en el cuadro), luego vino la Juana Sujo, el concurso Trampolín a la Fama, el sindicato de actores, RCTV… y me enrumbé a lo que quería ser”.

FUENTE: http://www.el-nacional.com/todo_en_domingo/renacer-Jeannette-Rodriguez_0_137987711.html































martes, 18 de diciembre de 2012

ENTREVISTA: "No soy mujer de una noche" (Revista CARAS_Venezuela)

Revista CARAS _ Venezuela _  Noviembre 2012




Jeannette
Rodríguez No soy mujer
de una noche
La inolvidable protagonista de Cristal y La Dama de Rosa se propuso reconquistar el continente americano; para lograrlo, regresó a las tablas en la cosmopolita ciudad de Miami, donde reside. Los secretos de su envidiable belleza y las razones por las que aún espera por su príncipe azul en una entrevista en la que los recuerdos y los sueños por cumplir se entremezclan para deleite de los lectores

Por Angela Baquero n Fotos Guillermo Felizola n Producción Carolina Miranda
www.
 









El éxito de Cristal fue tal que en varios países fue premiada como mejor telenovela extranjera
y se destacó el talento dramático de Jeannette. La fama internacional le abría las puertas

Transcurría 1985 y una joven
rubia de rostro angelical protagonizaba
–sin saberlo– la
edad de oro de los dramáticos
venezolanos. Al público lo había
conquistado años antes por
sus interpretaciones de Paty y Yolanda en Leonela
y Topacio. Pero tales papeles sólo fueron un
abreboca de su talento y una enriquecedora experiencia
que Jeannette Rodríguez utilizó para
encarar su primer y más exitoso protagónico a
escala mundial: Cristal.
¿Qué mujer no soñó en los años 80 con ser
aquella aprendiz de modelo que se enamoraba,
a primera vista, de un joven y guapo empresario
interpretado por Carlos Mata?¿Quién no cantó a
viva voz “Mi vida eres tú” –de Rudy La Scala y
tema oficial de la telenovela– mientras fantaseaba
con la llegada de su amor de cuento de hadas?
Para las generaciones más recientes, el éxito
de Cristal es comparable, quizás, con el de Yo soy
Betty, la fea. Ambos dramáticos, en su momento,
revolucionaron el género de las telenovelas más
allá de sus fronteras y paralizaron a sus audiencias
durante toda la transmisión.
Hoy, 27 años después del éxito de Cristal,
nos encontramos en las exclusivas residencias
Ocean House de South of Fifth, en Miami, para
entrevistar a la actriz cuyo rostro es símbolo de
una época, y cuyo talento aún se desborda y
hace eco sobre las tablas. Al verla caminar hacia
el equipo de CARAS, sonriente y encantadora,
sólo es posible exclamar un tímido ¡Dios mío!
La mayoría la recuerda como una hermosa joven,
y ahora, a sus 51 años de edad, es una mujer
que roba el aliento.
¡Luces increíble!
(Risas) Creo que mucha de la belleza que suelen
ver en las mujeres de mi edad se debe a que, a
medida que pasa el tiempo, nos reconciliamos
con nuestro cuerpo. Eso nos hace lucir más seguras
y confiadas. Cuando era una adolescente, me
molestaban muchas cosas de mi figura. Ahora,
me amo como soy.
Pero, sin duda, te cuidas…
Voy al gimnasio religiosamente. Estoy poco más
de dos horas y practico una rutina que varío en-
Muchos piensan que
me distancié de la
actuación; imposible: actuar
es mi esencia. Ahora me
reencuentro con mi público
pero lo hago sobre las
tablas, en el teatro
Con 14 telenovelas en su hoja de vida
profesional, la actriz venezolana está
agradecida con quienes confiaron en
su talento, en especial con José Ignacio
Cabrujas y Delia Fiallo
     


 Cuando me toque,
me haré cirugía. Sin
embargo, hay que saber
distinguir cuando ciertas
líneas de expresión, que
vienen con la edad, te
ayudan a lucir madura,
pero bella y natural


tre spinning, pilates, yoga y natación. Estoy por
meterme en la onda de los maratones con unos
amigos. Esas actividades son increíbles porque
te dan la oportunidad de conocer gente maravillosa
y, como extra, ves a hombres muy guapos...
(Risas) Son gente que suma. Como siempre digo:
“A perdedor nunca; siempre apuesta a ganador”.
Y si de cirugías se trata…
Cuando me toque, me haré lo necesario. Sin
embargo, uno tiene que saber distinguir cuando
ciertas líneas de expresión, que vienen con la
edad, pueden ayudarte a lucir madura, pero bella
y natural. En mi profesión, el público te exige
que siempre estés hermosa, pero quiero estarlo
de acuerdo con mi edad.
¿Eres de dietas estrictas?
No, pero dejé de comer azúcar refinada, tomo
mucho líquido y cero refrescos. Mis secretos de
belleza no son para nada complicados, además
de ejercitarme, mantengo mi cutis limpio; cada
mes me hago una limpieza profunda; utilizo una
buena crema hidratante y protector.
¿Alguna vez consideraste dejar de ser rubia?
Claro que sí, no le temo al cambio. Quizás para
una nueva producción dramática… Eso es lo
bueno de esta profesión, puedes ser camaleónica.
¿No me recuerdas como Emperatriz Ferrer
en La Dama de Rosa?
¡Cómo olvidarla! Tras su estrepitoso éxito
en Cristal, La Dama de Rosa –dramático escrito
por el maestro José Ignacio Cabrujas– llegó a sus
manos para consolidarla como la actriz joven del
momento y la protagonista de moda. “Esa producción
fue la confirmación de que el éxito de
Cristal no fue cuestión de suerte. Había talento”.
¿Cómo fue trabajar con Cabrujas?
Todo un desafío. En La Dama de Rosa me encontré
con un reto muy distinto al que había enfrentado
en las obras de Delia Fiallo, así que tuve
que adaptarme rápidamente a su estilo para la
lograr el personaje. Por eso, sus palabras sobre
mi trabajo me resultaron tan valiosas y especiales:
“Quiero agradecerte porque has superado a
mi personaje”. Él era un maestro y un caballero
en toda la extensión de la palabra.



En Cristal compartió la protagonización con Carlos Mata.
La telenovela, original de Delia Fiallo, se transmitió en 23 países
Leonela fue la primera producción en la que Jeannette y
Carlos trabajaron juntos, pero en papeles secundarios

Su protagonización en La Dama de Rosa la consagró, en 1986,
como la actriz joven de los dramáticos venezolanos


Haber sido protagonista de la edad de oro de los dramáticos venezolanos me enorgullece. Me inspira aún más respeto por la profesión que escogí, porque hoy tengo conciencia de lo que significaron esas novelas en la historia de la TV
 


¿Qué tal te fue con Boris Izaguirre?
Boris es un compatriota del que me siento muy
orgullosa y feliz por sus éxitos. Fue guionista de
La Dama de Rosa y compartimos muchas historias
durante el tiempo que trabajamos juntos. Es
auténtico y divertido. ¡Lo adoro!
Sin embargo, tu hada madrina es Delia Fiallo…
Sí. Ella es una mujer a la que admiro y respeto
muchísimo y con quien conservo una gran amistad.
Quisiera volver a trabajar en alguna de sus
obras, pues gracias a ellas mi trabajo recorrió el
mundo: Leonela, Topacio, Cristal, Pobre Diabla…
¿En algún momento has sentido que vives del
pasado?
¡No, qué va! Aún disfruto de lo que significó
Cristal o La Dama de Rosa, pero mi presente
está colmado de bendiciones, de gratas experiencias
y de matices. Estoy agradecida con la fama
y con los medios de comunicación por haberme
permitido permanecer en el tiempo; pero ser el
foco, no me quita el sueño.
Fuiste la protagonista de la edad de oro de los
dramáticos venezolanos, ¿qué significa para ti?
Es motivo de orgullo. Me inspira aún más respeto
por la profesión que escogí. Hoy, tengo conciencia
de lo que significaron esas novelas en la
historia de la televisión y lo celebro, pero no sola
porque fue el logro de un equipo, de un país…
¿Te arrepientes de haberte ido de Venezuela en
tu mejor momento?
No te voy a mentir, hubo momentos en los que
sí. Pero se presentó la oportunidad de hacer
Amándote, con Arnaldo André en Argentina, y
la tomé, asumiendo todas las consecuencias de
mi decisión. Luego de pasar por un sinfín de altibajos,
llegó Pobre Diabla, una coproducción con
Argentina, que fue todo un éxito.
Tras una larga temporada de continuas grabaciones,
giras y presentaciones internacionales,
Jeannette decidió hacer un alto en su carrera.
Viajó a Estados Unidos y se radicó en Nueva
York, donde pasó dos años. Un día, planificó un
viaje a España para pasar una corta temporada
y se quedó 10 años. “Me recibieron con los brazos
abiertos y me fue imposible no enamorarme
de su estilo de vida y cultura, y de un hombre
con quien pasé cinco años de mi vida...”.
Al terminar la relación, la actriz sintió que
era el momento de cerrar un ciclo e iniciar una
nueva etapa, así que regresó a Estados Unidos,
tramitó la ciudadanía y se residenció en Miami,
donde ha vuelto al teatro. “Muchos piensan que
me distancié de la actuación, pero eso me es imposible,
porque actuar es mi esencia. En el mercado
europeo quedó mucho de lo que hice en


Quiero un compañero
comprometido, que
me ame incondicionalmente
y me apoye en cada nuevo
emprendimiento. Eso no
es pedir mucho. Cualquier
mujer que se precie
desea lo mismo


En estos momentos, el corazón de Jeannette está comprometido, aunque no develó el nombre
del afortunado. Espera ser correspondida con la misma entrega que ella pone en la relación


estos años, pero ahora me reencuentro sobre las
tablas con mi público de este lado del mundo y
siento, con satisfacción, que la madurez me ha
dado más herramientas para la escena”.
Reina sin rey
Reconocida por su talento como una de las reinas
del melodrama, Jeannette siempre estuvo
tan dedicada a su carrera que poco tiempo dejó
para el amor. A pesar de ser musa de escritores,
mujer ideal de innumerables personajes y anhelo
de más de un seguidor, la rubia permanece soltera
y a la espera del príncipe azul. “En dos ocasiones
estuve a punto de casarme, pero al final no se
dio. Soy una mujer de relaciones estables, no de
una noche. Quizás en ese sentido me consideren
aburrida y convencional, pues antes de involucrarme
en una relación vacía, prefiero estar sola
y compartir con mis amistades”.
¿Descartas la idea de casarte?
¡Para nada! Tengo a una “Susanita” –personaje
la tira cómica Mafalda– escondida, y cuando llegue
el príncipe azul, no me lo pensaré dos veces.
Además, te aseguro que él la pasaría muy bien,
porque soy una mujer que se entrega por completo
si es bien correspondida.
Fuiste pareja de innumerables galanes de la
televisión internacional, ¿te enamoraste de alguno
de ellos?
No. Para mí, eran como mis hermanos. Además,
no tenía tiempo para una relación, quizás eso influyó,
estaba totalmente dedicada a mi carrera.
¿Te consideras muy exigente?
No lo creo. Quiero a un compañero de vida comprometido,
alguien que me ame incondicionalmente
y me apoye en cada nuevo emprendimiento.
Eso no es pedir mucho. Cualquier mujer que
se precie desea lo mismo.
Actualmente, ¿estás sola?
Mi corazón está vibrando, pero estoy clara en que
si esa persona no llega a corresponderme con el
mismo nivel de compromiso, la dejaré. Aun así, te
confieso que estoy enamorada. Espero valore lo
nuestro; de lo contrario, a pasar la página. LC



Vestuarista Claudia Zuleta n Locación Ocean House 125 Ocean Drive, Miami Beach, Fl 33139. www.oceanhousesouthbeach.com / Cervera Real State 305-7638171

Por Angela Baquero n Fotos Guillermo Felizola n Producción Carolina Miranda

CARAS www.carasonline.net